Flotas de vehículos: ¿regresan las indemnizaciones por kilómetro?
En un contexto de fiscalidad creciente y cambios en las políticas de movilidad empresarial, surge la interrogante acerca del posible regreso a las indemnizaciones por kilómetro (IK) en las flotas de vehículos de las empresas. Esta opción, que fue habitual hace más de dos décadas, se plantea nuevamente, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas, al enfrentarse a un aumento significativo de los costos de los vehículos de empresa y de los ventajas en especie (AEN). A medida que estas cuestiones fiscales influyen en las decisiones de inversión de las empresas, se evalúa la viabilidad de reconfigurar las estrategias de movilidad corporativa para adaptarse a un panorama financiero en evolución.
La creciente presión fiscal sobre los vehículos de empresa ha llevado a algunas compañías a reconsiderar sus estrategias de movilidad. En particular, surge la pregunta de si las indemnizaciones kilométricas (IK), una práctica que solía ser habitual en el pasado, están en camino de regresar. Este artículo explora las implicaciones de la nueva fiscalidad y el impacto en las flotas de vehículos de empresa.
Un cambio en el panorama fiscal
Las empresas están experimentando un aumento considerable en impuestos relacionados con los vehículos de empresa. Estos incluyen impuestos sobre la matriculación y otros cargos que han llevado a las organizaciones, especialmente a las pequeñas y medianas empresas, a evaluar alternativas, como las indemnizaciones por kilómetro. Esta tendencia está siendo impulsada, en parte, por un aumento en la valoración de los beneficios en especie que podría afectar la carga fiscal de los empleados que no utilizan vehículos eléctricos.
Las preocupaciones de los colaboradores
La incertidumbre fiscal puede llevar a los empleados a considerar el uso de sus vehículos personales. Aumentar las tarifas de beneficios en especie puede incrementar el impuesto sobre la renta de aquellos que no usan automóviles eléctricos, lo que pone presión sobre las empresas para que reevalúen su enfoque hacia las flotas de vehículos. Sarah Roussel y Anne-Claire Forel, del sindicato SesamLLD, han destacado que esto puede hacer que el vehículo de empresa pierda su atractivo como herramienta para atraer talento. Sin embargo, la mayoría de las empresas aún consideran que proporcionar un vehículo de empresa es esencial para mantener su competitividad en el mercado laboral.
El costo de movilidad en la empresa
Las empresas no solo ven el vehículo de empresa como un beneficio para los empleados, sino también como una forma de controlar el costo de la movilidad. Entre los problemas que enfrentan se encuentran la disparidad entre colaboradores y problemas relacionados con el mantenimiento y la seguridad. La transición a vehículos personales podría aumentar los riesgos y complicaciones operativas para las empresas.
Baja en las órdenes de vehículos
A medida que las empresas dudan en realizar inversiones en flotas debido a las nuevas normativas fiscales, el mercado automotriz observa un descenso dramático en las órdenes. Se estima que alrededor del 50% de los automóviles son adquiridos por profesionales, y el 62% se hace mediante alquiler a largo plazo. Sin embargo, tanto los arrendadores como los concesionarios están notando una clara disminución en la actividad de mercado. Algunos analistas pronostican un estancamiento en las órdenes de vehículos, mientras que otros se preguntan si este patrón podría extenderse a un periodo aún más largo.
Nuevas alternativas de movilidad
A pesar de la posibilidad de un retorno a las IK, los actores del sector están buscando ofrecer nuevas alternativas. Existen paquetes de movilidad que permiten a los empleados acceder a transporte público, carsharing, y otras opciones, todo dentro de un presupuesto anual comparable al de un vehículo de empresa. A pesar de la promoción de estas alternativas, las empresas aún ven el vehículo de empresa como una herramienta crucial para gestionar los recursos humanos.
Para aquellos que buscan comprender mejor la situación de la industria automotriz y las repercusiones de la fiscalidad, en este enlace se pueden encontrar relatos de afectados por los problemas con motores de Stellantis. Asimismo, se habla de la expansión de compensaciones para los conductores por problemas con los motores Puretech en este enlace.
Ante el aumento significativo de la fiscalidad sobre los vehículos de empresa, algunas pequeñas y medianas empresas están reconsiderando sus políticas de movilidad. La reciente subida de las indemnizaciones por ventajas en naturaleza podría llevar a un cambio en las dinámicas de uso de los vehículos de empresa, planteando la posibilidad de que se retomen las indemnizaciones kilométricas. Sin embargo, esta opción presenta una serie de retos, incluyendo la necesidad de que los empleados se endeuden para adquirir sus propios vehículos, lo que podría impactar su poder adquisitivo.
Por otro lado, la automóvil de empresa continúa siendo un recurso valioso, no solo en términos de imagen corporativa, sino también para abordar las desigualdades entre empleados y asegurar la continuidad de las operaciones. A pesar de la incertidumbre fiscal, la tendencia hacia modelos de vehículos personales podría no materializarse a corto plazo, dado que la mayoría de las empresas valoran los beneficios que ofrece un vehículo de función.